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ALGUNOS SE EMPEÑAN EN LLAMARLO SUERTE

En este post vamos a ver algunas consideraciones sobre el mérito.

¿En el mundo de los negocios existe la suerte? Hay quién cree que en los negocios la suerte no existe, lo que existe es el trabajo duro y metódico, la persistencia, y la paciencia. Otros piensan que a veces en los negocios hay pizcas de suerte que te ha hecho coincidir con alguien que necesitabas o algo que no esperabas y te ha sido beneficioso. En ese caso creo que estaríamos hablando de azar. No sólo se puede hablar de este área, se puede extrapolar al ámbito del deporte, de la intelectualidad, de la actitud de vida en general, etc.

En cuanto al trabajo duro, muchos desean los resultados pero no el proceso. Sólo ven a dónde has llegado pero no por lo que has pasado.

 

El éxito de la noche a la mañana lleva años de esfuerzo detrás. Añadiría paciencia. Cuando se trata de conseguir dinero online normalmente las expectativas de la gente son conseguir los ingresos en poquisimo tiempo, como si fuera coser y cantar. Supongo que por desconocimiento de cómo funciona todo este mundo.

Para colmo, cuando lo consigues, cuando consigues algunos de tus objetivos o tu objetivo principal escuchas “qué suerte has tenido”.

 

¿Alguna vez has sentido que tu trabajo y esfuerzo han sido totalmente ninguneados porque todo ello ha quedado reducido a una explicación de golpe de suerte?

¿Has identificado si un hay un patrón entre las personas que suelen dar este tipo de explicación al éxito de otro? Normalmente vemos que son personas que no han conseguido lo que dicen que les gustaría (en cuanto a ser, hacer, o tener) pero no porque no lo hayan logrado, sino porque ni siquiera lo han intentado. Ya sea por falta de iniciativa, por vergüenza, por miedos, por vagos, en definitiva por falta de alineación entre lo que dicen que quieren y lo que hacen para conseguirlo. Y además se atreven a darte consejos de qué deberías hacer, o peor aún, de cómo hacer las cosas en tu terreno.

Pero no sólo miremos hacia afuera. Sabemos que ante determinados eventos aparentemente binómicos en los que vamos a ganar o perder, a superar algo o no, las personas solemos desearnos suerte.

– “Voy a hacer un exámen”

– “¡suerte!”.

– Tengo competición de salto.

-“¡que tengas suerte!”

-Voy a hacer una entrevista de trabajo.

-“mucha suerte”.

 

¿Suerte para qué exactamente? Para que no me de un golpe fortuito en la cabeza y se me olvide todo lo estudiado, o para que al resto de competidores les entre gastroenteritis y no puedan saltar, o para que el otro candidato con más preparación que yo se quede sin gasolina en medio de la carretera y me den el puesto a mi.
¿Prefieres conseguirlo por méritos propios? ¿o por ejemplo aceptas los casos en los que te aprueban un exámen?

¿No deberíamos desearnos un “que vaya o salga bien” (en función de lo preparado), o una mezcla entre suerte (que no haya nada fortuito que perjudique al evento) y un que lo hagas lo mejor posible?

 

Un amigo me dijo una vez que no todo el mundo está hecho para triunfar (y cuando hablo de éxito o triunfo no me estoy refiriendo exclusivamente al dinero o a otro tipo de bienes. Puede que este sea uno de los objetivos de vida, o puede que no, que sean otros en los que no esté involucrado).

 

A raíz de ahí empecé a plantearme muchas cosas. Contemplando dos situaciones parejas en cuanto a oportunidades y posición social, qué es lo que hace que una persona quiera emprender o vivir por cuenta propia, sin jefes, y otros que prefieran lo contrario, o que quieran pero no hagan absolutamente nada para conseguirlo ni intentarlo. ¿Razones de personalidad, razones de motivación, razones económicas, miedos y dependencia de opiniones ajenas? Y si es una cuestión de personalidad, hemos de preguntarnos además de la parte interna, qué elementos externos comunes y experiencias han recibido en la conformación de su personalidad durante su vida alguien con más predisposición a llevar a cabo proyectos, inquietudes, activo, y si la falta de esos elementos en otras personas provoca una actitud más pasiva o conformista.

 

También habría que hacer especial hincapié en las personas que a priori no parecía que iban a ir por el camino de la proactividad pero que de repente algo les abre los ojos, su mente despierta y realizan un trabajo interno brutal para luchar contra sí mismos, contra varios lastres, para superar su tendencia a la pasividad y dar un gran cambio hacia la actuación.

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Carlos

Soy Carlos, tengo 24 años, y he decidido hacer realidad mis ideas. Ideas que brotan desde pequeño surgidas por mi insaciable curiosidad, aprendizaje, e interés por la creación. También me gusta colaborar en proyectos de otros hacedores.

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