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MORS TUA VITA MEA

Nos hemos acostumbrado a escuchar cómo muchos emprendedores experimentados y que han estado por Estados Unidos nos hablan de las diferencias de actitud de la gente entre el país americano y España, cuando algún emprendedor les cuenta que alguno de sus proyectos ha fracasado o que actualmente están con un proyecto en marcha.

Allí no se lo toman como algo malo sino como una experiencia más de aprendizaje que hará que te acerques con mayor probabilidad al éxito en futuros intentos. Además, desde el punto de vista de un reclutador o de un inversor, se valora de una forma más positiva el haber intentado llevar a cabo un proyecto propio (aunque no haya sobrevivido), que nunca haberlo intentado.

Para ser justos habría que diferenciar entre los que dicen que NO lo hagas, NO emprendas, por los motivos que veremos más adelante, y los que lo hacen por tu bien, porque te quieren y no desean verte pasarlas canutas si se diera el caso.

mors tua vita mea vudú

 

Así pues, he decidido emplear ese latinismo para darle título al post ya que esto pretende ser una reflexión sobre el hecho comentado de la alegría que le produce a unos los fracasos de otros, y una búsqueda de posibles motivos que les lleva a ello.

Básicamente podríamos establecer dos líneas explicativas: una más a nivel macro (cultural) y otra a nivel micro (individuo).

La CULTURAL

Podría hacer referencia a las distintas concepciones sociales de lo que implica trabajo. Trabajar en según qué profesión “eso sí es trabajar, deslomándose” y en otras “eso ni es trabajo ni es nada”.

Por otro lado, puede que socialmente en España se entienda que el éxito es como un bien excluyente por el que si tú tienes el trozo de pastel yo ya no puedo tenerlo. Según nos comentan, en EEUU no se da tanto esa rivalidad sino que te alientan a que sigas con tu proyecto. Aquí ese tipo de personas quizá te alientan y cuando te giras desean que te estampes.

La INDIVIDUAL

Dependiendo del tipo de personalidad que tenga o que haya desarrollado puede alegrarse sinceramente de tus éxitos o de tus fracasos.

Puede deberse a sus propias frustraciones, su baja autoestima, envidia, egoísmo, ambición negativa, etc. Quizá esa persona está en un sitio que no desea o viviendo una vida que no le gusta porque no le queda otra, o porque se siente impotente al creer que él no tiene las capacidades de hacer todo eso. Cabe decir que posiblemente sea una excusa porque no se atreve a lanzarse o porque no está dispuesto a emplear tanto tiempo, sacrificio y trabajo. En resumidas cuentas: el precio que hay que pagar.

Este tipo de personas seguramente en vez de compartir tu alegría se sentirán atacadas, ofendidas porque entienden que estás alardeando delante de ellos y la vía de escape que encuentran es alegrarse de la desgracia ajena porque esto hace que en su balanza interior su valor suba, y su ego se protege.

Obviamente, con esto no quiero decir que todos los que te den una opinión o comentario negativo al supuesto éxito que les acabas de contar están englobados en ese grupo, puede que simplemente tenga otra forma de ver las cosas. Recordad que las críticas constructivas son de agradecer, sobre todo si tú mismo ya te autocriticas.

Seguramente sea este uno de los motivos por los que se dice que la persistencia es tan importante en los emprendedores. Ya no sólo por la insistencia en el trabajo y por no rendirse aunque parezca que las cosas vayan mal dadas en el proyecto sino también cuando hay que lidiar con ese grupo de personas, comentarios, y visiones tan alejadas entre sí.

 

¿Lo primero que hace tu mente cuando te están contando un éxito es compararse con esa historia y con el que te la está contando?

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Carlos

Soy Carlos, tengo 25 años, y he decidido hacer realidad mis ideas. Ideas que brotan desde pequeño surgidas por mi insaciable curiosidad, aprendizaje, e interés por la creación. También me gusta colaborar en proyectos de otros hacedores.

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